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25 ago 2015Vuelta al cole

Nos preparamos para la vuelta al cole

Niños comiendo en el comedor escolar

Si la vuelta al trabajo no resulta nada fácil para los adultos, la vuelta al cole tampoco es una tarea sencilla para los niños. Han disfrutado del verano todo lo que han podido, los horarios no han sido tan estrictos como lo son durante el resto del año y la alimentación también ha variado algo: más comidas fuera de casa, algún que otro helado, etc.

Volver al cole supone volver a la rutina y reconducir esos hábitos que hemos adquirido durante el verano. Regresan los madrugones de los que nos hemos olvidado estos meses y, por tanto, hay necesidad de acostarse antes. Lo mejor en estos casos es empezar con antelación e ir adaptándonos poco a poco a esos cambios. Por eso, los especialistas recomiendan volver de las vacaciones unos días antes de empezar las clases para poder ir organizando, sin prisas, el regreso a las aulas.

Estos cambios no solo afectan al sueño, también a la alimentación. En verano se come y se cena más tarde y, al no madrugar, a veces hasta nos saltamos alguna comida. Pero ahora debemos respetar los horarios que marcan las aulas. La doctora Arantza López-Ocaña, médico colegiado especialista en nutrición, destaca que lo más importante es hacer las cinco comidas del día sin saltarnos ninguna de ellas para que nuestros valores de glucosa en sangre se mantengan estables a lo largo de las horas y, de esta manera, nuestros hijos tengan la energía que necesitan para un buen rendimiento escolar.

Nada de salir de casa sin desayunar, ya que la primera comida del día es la más importante. Si tus hijos no desayunan se sentirán cansados y les costará más concentrarse, repercutiendo de forma negativa en su aprendizaje y su rendimiento. Haz que empiecen el día con un desayuno completo y variado. La doctora López- Ocaña recomienda incluir algo de fruta de temporada, un vaso de leche o de bebida vegetal y cereales (mejor sin azúcares añadidos) o pan (preferiblemente integral) con aceite o embutido.

Tampoco hay que olvidarse del almuerzo y la merienda, donde evitaremos la bollería industrial y las bebidas azucaradas. Un bocadillo acompañado de fruta o zumo, o un yogur con frutos secos, son algunas de las opciones para tener un almuerzo o merienda saludable.

Las comidas deben ser variadas: pasta con verduras y pollo o salmón a la plancha; una legumbre con pollo asado y ensalada; vainas con patata y pescado al horno (tanto azul como blanco); etc.

Por lo general las comidas se hacen fuera de casa, ya que son muchos los niños que se quedan en el comedor escolar. Esto libera a los padres de parte del trabajo en la cocina, sin embargo, es importante que los padres revisen los menús diarios para ajustar el resto de ingestas a las necesidades nutricionales de sus hijos y evitar así repetir algunos alimentos en las cenas.

Tal y como recuerda la doctora, las cenas deben ser “ligeras y no muy tardías” para que, de esta forma, concilien mejor el sueño y tengan un descanso más reparador. “Así empezaremos el día más temprano, más descansados y llenos de energía”, añade López- Ocaña.

Un pescado al horno, carne blanca a la plancha o una tortilla francesa, con algo de verduras para acompañar. Y de postre fruta, un yogur o un vaso de leche.  La comida rápida y las grasas deben ser algo únicamente ocasional, y mejor si son platos hechos en casa. Las pizzas o las croquetas caseras saben mucho mejor.

Así que no lo olvides, la alimentación es clave si queremos que la vuelta al cole se haga más llevadera, tanto para pequeños como para mayores.