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Frutas de hueso: cómo elegir melocotones, nectarinas y paraguayos en su punto

Hay un momento del verano en el que basta acercarse a la frutería para saber que la temporada ha llegado de verdad: cuando aparecen melocotones, nectarinas y paraguayos con todo su aroma. Las frutas de hueso se convierten en las protagonistas en la mesa, ofreciendo una jugosidad inigualable gracias a su maduración bajo el sol.

Melocotón, nectarina o paraguayo: tres frutas, una misma familia... y muchas diferencias

Aunque comparten familia, cada variedad aporta sus matices para disfrutar en la cocina...

  • Melocotón: Su piel aterciopelada, aroma intenso y equilibrio entre dulzor y acidez lo convierten en uno de los protagonistas del verano. Entre las variedades españolas destaca el Melocotón de Calanda, con DOP.
  • Nectarina: Muchas personas creen que es un cruce entre melocotón y ciruela, pero en realidad es una mutación natural del melocotonero. Su piel lisa hace que sea muy práctica para comer fuera de casa sin necesidad de pelarla.
  • Paraguayo: Su característica forma achatada le da nombre, aunque no procede de Paraguay. Tiene piel aterciopelada, una pulpa muy aromática, menos ácida y especialmente dulce. Su textura blanda lo convierte en una de las frutas favoritas de los peques.

Si quieres descubrir otras variedades propias de esta época, en BM ya te hablamos de las siete frutas de hueso que no deberían faltar en tu dieta, cada una con sus particularidades y beneficios.

Cómo saber si están realmente en su punto

El error más habitual es elegirlas solo por el color rojo de la piel. Sin embargo, ese tono depende muchas veces de la variedad y de la exposición al sol, no necesariamente de la madurez. Para acertar y disfrutar, comprueba estas señales:

  • Aroma: una fruta madura desprende un olor dulce y agradable cerca del pedúnculo.
  • Tacto: debe ceder ligeramente al presionarla con suavidad, pero sin resultar blanda.
  • Color: la zona cercana al tallo debe presentar tonos amarillos o anaranjados, nunca verdosos.

Cómo conservarlas para disfrutar de todo su sabor

Guardar estas frutas directamente en la nevera no siempre es la mejor opción. El frío puede alterar su textura y disminuir parte de su aroma. También conviene no amontonarlas para que no se golpeen.

Si están algo verdes, déjalas fuera para que maduren de forma natural. Mételas en el frigorífico solo cuando alcancen su punto óptimo (un pequeño truco: sácalas del frigorífico unos 20 minutos antes de comerlas. Recuperarán buena parte de su aroma y su jugosidad.)

Estas frutas funcionan además como una saludable protección solar comestible. Gracias a su riqueza en agua (85-90 % de agua), fibra, potasio y antioxidantes, cuidan nuestra piel frente al sol dentro de una alimentación saludable.

¿Cuál es tu fruta de hueso preferida? Cuéntanoslo en FacebookXInstagram o TikTok.

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