Producto de temporada
Espinacas en su mejor momento: todo lo que pueden aportar (y cómo aprovecharlas bien)
Más allá de tópicos y mitos, las espinacas son una verdura de hoja verde que debería estar presente con más frecuencia en la alimentación diaria. En este momento del año alcanzan su mejor sabor, textura y concentración nutricional. La clave está en saber cómo usarlas.
Todos conocemos a Popeye y su obsesión por las espinacas como fuente de fuerza sobrenatural. La realidad es menos exagerada, pero igual de interesante: el origen de este mito está en un error de transcripción atribuido al científico E. von Wolf, que multiplicó por diez la cantidad real de hierro al colocar mal una coma decimal.
Es decir, no son un “superalimento” mágico, pero sí una verdura muy completa, fácil de integrar en el día a día y con beneficios reales cuando se consume con regularidad.
Qué aportan realmente las espinacas (y qué no)
Las espinacas son un vegetal con un perfil nutricional muy interesante. Tal y como recoge la Fundación Española de la Nutrición, destacan por su contenido en vitamina K, folatos, antioxidantes y minerales como el hierro y el calcio, por lo que se recomienda incluirlas dentro de una dieta variada y equilibrada.
Además,las espinacas, por su alto contenido en fibra, actúan como alimento prebiótico que cuida la microbiota intestinal, una tendencia actual en nutrición que busca optimizar la salud digestiva e inmunológica.
Eso sí, conviene matizar expectativas: no son especialmente ricas en proteínas y su hierro no es tan abundante ni tan fácilmente absorbible como suele creerse. Aun así, aportan calidad nutricional con muy pocas calorías.
Hierro vegetal: cómo mejorar su absorción
Las espinacas contienen alrededor de 2,7 mg de hierro por cada 100 g (algunas fuentes sitúan la cifra algo más alta), una cantidad similar a la de otros alimentos habituales. La diferencia está en el tipo de hierro: se trata de hierro no hemo, de origen vegetal, cuya absorción es menor que la del hierro animal.
La buena noticia es que puede aprovecharse mejor combinándolo con alimentos ricos en vitamina C. Algunas combinaciones sencillas para potenciar su absorción son:
- Espinacas con zumo de naranja natural
- Espinacas con pimiento rojo
- Espinacas con tomate fresco
- Espinacas con fresas en ensalada
Crudas o cocinadas… y qué hacer para que no amarguen ni suelten agua
Como ya te contamos en nuestro artículo sobre espinacas crudas o cocinadas, ambas opciones tienen ventajas diferentes. Crudas, en ensaladas o smoothies, conservan mejor la vitamina C y aportan una textura fresca. Cocinadas, pierden parte de esa vitamina, pero ganan en digestibilidad y permiten aprovechar mejor otros compuestos antioxidantes.
Uno de los errores más comunes es cocinarlas en exceso. Un salteado rápido o una cocción corta es suficiente. Añadir la sal al final y escurrirlas bien evita que suelten demasiada agua. Y si notas un punto amargo, combinarlas con ingredientes suaves —como huevo, legumbres o quesos frescos— ayuda a equilibrar el sabor.
No solo en cremas
Las espinacas dan mucho juego en la cocina diaria. Funcionan muy bien en platos de cuchara, tortillas, salteados o como base vegetal de recetas completas. Algunas ideas para inspirarte:
Apostar por verduras de temporada como las espinacas es una forma sencilla de cuidar la alimentación día a día. En BM Supermercados encontrarás verduras frescas de temporada, de calidad y cercanía, y secciones atendidas que facilitan elegir bien y cocinar mejor, adaptando la cesta de la compra a una alimentación saludable y realista.
¿Te gustan las espinacas o tienes alguna forma favorita de prepararlas? Cuéntanoslo en Facebook, X, Instagram o TikTok.
Si no deseas recibir más comunicaciones de SMS de Cuenta BM puedes darte de baja accediendo a tu perfil aquí o llamando al 900 555 300.