Consejos
Croquetas caseras: claves para que queden perfectas
Crujientes por fuera, cremosas por dentro y con mil posibles rellenos, son un clásico, y tienen hasta su propia fecha señalada: el 16 de enero, Día Internacional de la Croqueta. Rara vez falla esta receta… salvo cuando algo se tuerza.
Croquetas caseras: lo que suele salir mal…
El primer fallo suele estar en la base: la bechamel. Si queda demasiado líquida o excesivamente espesa, la croqueta pierde textura y se vuelve difícil de manejar. Proporción orientativa para un litro de bechamel: 1 litro de leche entera, 120g de mantequilla y 120g de harina. Esta proporción es clave.
Igual de importante es el reposo. Enfriar bien la masa —mejor de un día para otro— facilita el formado y evita que se abran al freírlas. Elabora la masa con una antelación de 8 horas por lo menos
Otro error clásico es el exceso de relleno graso (chorizo, bacón, quesos curados) sin equilibrio con la bechamel, lo que puede resultar pesado y restar protagonismo a la textura cremosa. La croqueta tiene que ser cremosa con trocitos de alguna guarnición, no una guarnición ligada con una bechamel.
Tratar de freír todas las croquetas a la vez (baja la temperatura del aceite, la croqueta absorbe el aceite y, en vez de freírse, se cuecen, se rompen con facilidad y quedan incomibles. Hay que freírlas de pocas en pocas, para que no baje la temperatura del aceite y, de esta manera, se dore el exterior y se caliente el interior.
Trucos para lograr una croqueta cremosa y sabrosa
La clave está en una bechamel bien cocinada, removiendo la harina el tiempo suficiente para que no sepa a crudo y añadiendo la leche poco a poco, siempre caliente. Usar caldo (de verduras, pollo o pescado) en parte de la leche aporta sabor sin necesidad de añadir más grasa.
En el rebozado, el doble empanado —huevo y pan rallado dos veces— ayuda a conseguir una cobertura más crujiente y evita que la croqueta se rompa.
Y la fritura también se puede mejorar. El aceite debe estar bien caliente y tener la cantidad adecuada para que la croqueta se selle rápido y no absorba más grasa de la necesaria. Se freirán en aceite caliente a 200ºC.
Cómo hacerlas más ligeras sin perder su esencia
Pequeños cambios pueden marcar la diferencia. Por ejemplo, apostar por rellenos vegetales (setas, espinacas, calabaza, legumbres) o combinar carne o pescado con verduras.
También se puede ajustar la proporción de mantequilla y aceite en la bechamel, usar leche semidesnatada o incluso bebidas vegetales sin azúcares añadidos.
Otra opción es probar rebozados alternativos, como pan integral o copos de avena triturados, o incluso cocinarlas al horno o en freidora de aire, logrando un resultado más ligero.
Para profundizar en este enfoque, te dejamos una oda a la croqueta sana, donde se exploran versiones más equilibradas sin renunciar al sabor. ¡A ver si puedes mejorar estas Croquetas de jamón ibérico y huevo!
Y para esos días en los que no hay tiempo de ponerse a cocinar, también es posible encontrar una amplia variedad de croquetas, empanadas y rebozados listos para llevar a la mesa en BM Supermercados, adaptándose a distintos gustos y momentos de consumo.
Al final, como ocurre con tantas recetas tradicionales, la croqueta no es el problema: lo importante es cómo la hacemos, con qué ingredientes y con qué frecuencia la disfrutamos.
En BM Supermercados apostamos por los productos frescos de cercanía y origen local, para que cada persona pueda elegir con criterio y adaptar su compra a una alimentación saludable, realista y pensada para el día a día.
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