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Comer bien en familia en verano… ¡sin perder la cabeza!

El verano tiene su propio ritmo: los horarios se desordenan, los peques tienen muuucho tiempo libre, las comidas improvisadas y fuera de casa se multiplican. Y con este panorama, la alimentación familiar puede convertirse en un caos.  Pero no tiene por qué ser así. Con una pizca de organización, flexibilidad y sencillez, se puede mantener una alimentación equilibrada en verano sin renunciar al disfrute ni perder la cabeza en el intento.

¿Por qué cuesta más comer bien en verano?

Durante el curso escolar, los horarios marcan el ritmo de las comidas. Pero en verano, entre viajes, campamentos, días de playa o visitas familiares, es fácil caer en el picoteo constante o en soluciones rápidas poco equilibradas. Además, el calor reduce el apetito y muchas veces apetece “cualquier cosa fresquita”, ¿verdad? Pero se puede reconducir siguiendo estas pautas: 

Alimentación saludable en familia: puntos clave

1. Planifica para no improvisar (demasiado). No hace falta tener un menú cerrado para toda la semana, pero sí conviene tener una idea general de qué se va a comer.

  • Organiza 3 comidas principales y deja espacio para la improvisación. ¡Involucra a los peques en la elección de platos! (¡Pero que no sean todo helados y chuches!)

2. Aprovecha los productos de temporada. El verano es la mejor época para disfrutar de la fruta y verdura fresca: sandía, melón, cerezas o melocotones, y verduras como tomate, pepino o calabacín, están en su mejor momento. Son productos con un alto contenido en agua, vitaminas y minerales. Además, su frescura y sabor los hacen irresistibles para grandes y pequeños.

  • Prepara brochetas de frutas o smoothies caseros para la merienda. Fáciles, coloridos y una manera sencilla de sumar raciones de fruta sin que protesten.

3. Cocina en frío (o casi). Evita encender el horno o pasar horas frente a los fogones. Las ensaladas de pasta o de arroz y las sopas frías, son opciones equilibradas y fáciles de preparar.

  • Si la comida que has preparado es una novedad para los peques, hazlo un juego: “¡Punto extra por probar algo nuevo este verano, a ver quién saca más al final del verano!”

4. Ten básicos siempre a mano. Huevos, legumbres cocidas, arroz, pasta, conservas de pescado, yogures naturales, frutas y frutos secos. Con ellos, puedes montar una comida en pocos minutos sin renunciar a lo saludable.

  • Plantea de vez en cuando un “buffet”: pon sobre la mesa todo lo que tengas (queso, fruta, pan, huevos duros, ensalada de tomate…) y que cada uno monte su plato.

5. Haz del momento de comer algo agradable. Comer en familia, sin pantallas y con una conversación relajada, ayuda a que los niños coman mejor y disfruten más de los alimentos y fomentan la comunicación. Además, es un momento perfecto para enseñar buenos hábitos sin presiones.

  • El poder de la elección: "¿Lo quieres en círculos o en triángulos?" (¡funciona sorprendentemente bien!)

6. Ojo con las tentaciones veraniegas.

El verano está lleno de "caprichos" calóricos: helados, refrescos, snacks salados... No se trata de prohibirlos, pero sí de limitar su consumo.

7. No desatienda la hidratación. El calor, los juegos al aire libre y la playa pueden hacer que los niños no se den cuenta de que tienen sed. No olvides que los niños tienen más riesgo de deshidratación que los adultos, por lo que debemos ofrecerles agua de forma frecuente.

  • Deja botellas de agua a la vista y prepara aguas infusionadas (con rodajas de limón, frutas o menta) para hacerlas más atractivas.

En verano bajamos la guardia, pero es cuando más necesitamos rutinas. Tres comidas principales y dos snacks programados mantienen el equilibrio. Y recuerda: en BM Supermercados tenemos todo lo que necesitas para lograrlo: variedad, productos frescos y saludables, y muchas ideas para inspirarte.

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