Producto de temporada
Tomate: cómo elegirlo bien ahora que empieza su mejor momento
Saber elegir bien un tomate es más sencillo de lo que parece, pero requiere fijarse en las señales correctas. Y no, el rojo brillante no lo es todo.
Bien entrada la primavera y, sobre todo, el verano marcan el inicio de la mejor época del tomate. No es que el tomate de enero sea un producto distinto, pero casi lo parece: lo que encontramos ahora en el mercado —maduro al sol, recogido en su momento— no tiene nada que ver con ese ejemplar invernal…
Por qué no todos los tomates saben igual
La maduración lo es todo. Cuando un tomate se recoge antes de tiempo para aguantar el transporte y los días en lineal, interrumpe el proceso en el que desarrolla sus azúcares, su acidez y, sobre todo, sus compuestos aromáticos. Sin ese proceso completo, el resultado es un tomate que visualmente puede parecer perfecto pero que en boca no dice nada.
En temporada, y con maduración natural en campo, el tomate también aprovecha mejor su perfil nutricional. Destaca por su contenido en licopeno —el pigmento responsable de su color rojo—, un antioxidante que según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) contribuye a la protección celular frente al daño oxidativo. A eso se suman vitamina C, vitamina A, potasio, fibra y un aporte calórico muy bajo: apenas unas 20 kcal por 100 g. Aquí tienes más información sobre todos los beneficios del tomate y por qué merece un hueco fijo en la dieta.
Cómo elegir un buen tomate
Estas son las señales que realmente importan cuando estás delante de la caja de tomates:
- El olor: el indicador más fiable. Un tomate con sabor huele nada más acercarlo a la nariz, incluso a través de la piel. Sin aroma, sin sabor.
- La textura: debe ceder ligeramente al tacto sin llegar a estar blando. Si está completamente duro, no ha madurado bien.
- El peso: un tomate bien hidratado pesa más de lo que aparenta. Nótalo en la mano.
- El pedúnculo: si conserva el rabito verde y fresco, lleva poco tiempo desde que fue recogido.
Qué variedad usar según la receta
No todos los tomates valen para todo, y conocer sus diferencias ayuda a sacar más partido en la cocina:
- Rama o redondo: el más versátil. Ideal para ensaladas, bocadillos y platos en crudo.
- Pera: carnoso y con menos agua, perfecto para salsas y sofritos.
- Cherry: dulce y concentrado, pensado para comer de un bocado o en ensaladas ligeras.
- Corazón de buey: la joya del verano. Grande, jugoso y con sabor intenso. Solo necesita sal, aceite y pan de calidad.
- RAF: más ácido y aromático, muy valorado para el desayuno andaluz o en crudo con buen aceite.
- Tomate de caserío: cultivado con mimo por productores de la zona. Un producto de temporada, de kilómetro cero y con mucho sabor.
Cómo conservarlo (y por qué el frigorífico no es buena idea)
El frío es el mayor enemigo del tomate. Meterlo en la nevera paraliza los procesos que siguen desarrollando su sabor y altera su textura, volviéndolo harinoso. Lo correcto es guardarlo a temperatura ambiente, fuera de la luz solar directa. Si aún está algo verde, basta con dejarlo cerca de otras frutas maduras para que acelere su maduración de forma natural.
Una vez cortado, sí puede ir al frigo —bien tapado—, pero conviene consumirlo en el mismo día para no perder demasiado sabor.
Ahora que empieza su mejor temporada, es el momento de aprovecharlo de verdad. En BM Supermercados encontrarás tomates frescos de temporada listos para sacarles el máximo partido, de la ensalada más sencilla al gazpacho más reconfortante del verano.
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