Muévete
Cómo encontrar la actividad que va contigo
Con la vuelta a la rutina y la celebración de la Semana Europea del Deporte, septiembre suele venir acompañado de nuevos propósitos. Entre ellos, uno de los clásicos: volver a hacer ejercicio.
El problema aparece cuando intentamos pasar de cero a cien. Nos apuntamos a una actividad que no nos gusta, buscamos resultados rápidos o llenamos la semana de entrenamientos difíciles de encajar. Y unas semanas después, lo dejamos.
Para moverse más no hace falta encontrar el entrenamiento perfecto. Hace falta encontrar uno que encaje contigo.
El mejor ejercicio es el que consigues mantener
Caminar, nadar, levantar pesas, bailar, montar en bicicleta o jugar un partido de pádel son formas diferentes de mantenerse activo. Y no existe una única opción válida para todo el mundo.
La elección dependerá de tu condición física, pero también de cuestiones mucho más cotidianas: cuánto tiempo tienes, si prefieres entrenar solo o acompañado, si disfrutas al aire libre, si necesitas horarios establecidos o si te motiva aprender y progresar.
Por eso, antes de elegir, piensa menos en qué deporte está de moda o cuál consume más calorías y más en cuál puedes integrar realmente en tu semana.
¿Fuerza, cardio, clases, caminar…? Encuentra tu actividad
- Si quieres empezar de la manera más sencilla: caminar. No requiere equipamiento especial ni desplazamientos y permite adaptar fácilmente el ritmo y la duración.
- Si te gusta ver cómo progresas: entrenamiento de fuerza. Gimnasio, ejercicios con el propio peso, bandas elásticas... Existen muchas maneras de trabajar la fuerza.
- Si necesitas despejarte: correr o montar en bicicleta. Son dos actividades cardiovasculares fáciles de practicar al aire libre y permiten observar claramente la progresión en distancia, tiempo o intensidad.
- Si prefieres el agua: natación o aquagym. La flotabilidad disminuye el impacto sobre las articulaciones y la resistencia del agua permite trabajar diferentes grupos musculares.
- Si entrenar solo te aburre: prueba una actividad dirigida. Spinning, zumba, baile, entrenamiento funcional o muchas otras clases añaden música, horarios y un grupo con el que compartir la sesión.
- Si para ti divertirte es fundamental: deportes de equipo o de raqueta. Fútbol, baloncesto, pádel, tenis... El componente social y lúdico puede hacer que el ejercicio deje de sentirse como una obligación.
Y tampoco tienes que escoger solo uno. Combinar actividades puede aportar variedad y hacer más fácil mantener el hábito.
Cómo empezar para no abandonar a las dos semanas
El entusiasmo de septiembre puede jugar en contra si intentamos recuperar en pocos días todo lo que no hemos hecho durante el verano.
- Empieza por algo asumible: Dos o tres sesiones semanales que puedas cumplir son un punto de partida mucho más realista que llenar de repente todos los huecos de la agenda.
- Aumenta poco a poco: Duración, intensidad y frecuencia pueden crecer conforme mejore tu condición física. Si llevas tiempo sin entrenar, no necesitas recuperar tu antiguo nivel durante la primera semana.
- Ponlo fácil: Si sabes que al llegar a casa no volverás a salir, quizá te convenga entrenar antes. Si el gimnasio está demasiado lejos, busca una alternativa cercana. Si solo tienes media hora, aprovéchala, aunque sea en casa.
- Deja espacio para recuperarte: Recuerda que dormir, descansar y mantener una alimentación variada y equilibrada también son parte de una vida activa.
¿Cuál es ese deporte o actividad que consigue que vuelvas a entrenar? Cuéntanoslo en Facebook, Twitter, Instagram o TikTok.
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