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Running

Terapia running: más confianza y bienestar mental

Te calzas tus zapatillas de running; estiras con calma (mientras aprovechas para seleccionar tu playlist favorita), respiras hondo y repasas mentalmente la ruta, el ritmo o los objetivos del entrenamiento. Y te lanzas al asfalto o, aún mejor, a ese precioso camino entre árboles que tanto te gusta.Esta rutina física es, además, un gran ejercicio de liberación mental.

La ciencia ya ha establecido que existe una relación entre la práctica del deporte y el estado mental. Si eres un deportista habitual ya conoces esa sensación de bienestar tras un entrenamiento (provocada por la generación de serotonina y endorfina). Así que se pude decir que el ejercicio tiene un valor terapéutico inmediato, ya que ayuda a liberar estrés.

Además, hay estudios que apoyan que la práctica regular de ejercicio aporta otros beneficios psicológicos a largo plazo, como la mejora la atención, la concentración o la memoria, así como una mayor confianza en uno mismo.

Esto último quizá es más apreciable en el running, ya que al ser una actividad más individual e independiente, en la que se persigue una superación o crecimiento personal, el hecho de alcanzar las metas fijadas favorece un desarrollo de la autoestima.

Estos son algunos beneficios de practicar running:

  • Combate la ansiedad: la segregación de neurotrasmisores disminuye estados nerviosos.
  • Mejora la confianza: al mejorar la salud física y psicológica también lo hace la percepción personal.
  • Desarrolla la coordinación y concentración: exige estar focalizado en una tarea física exigente que requiere control de la respiración, piernas, manos, etc.
  • Fortalece la memoria: promueve procesos fundamentales como la neurogénesis (nacimiento de neuronas) y la neuroplasticidad cerebral.
  • Facilita la meditación: una carrera en solitario permite conectar con uno mismo.
  • Relaja y favorece el descanso: una carrera moderada mejora la circulación sanguínea y la frecuencia cardíaca que permite que el cuerpo se relaje y facilita el descanso (de cinco a seis horas antes de dormir).

Y no hace falta machacarse para notar los efectos: unos 30 minutos de 3 a 5 veces por semana es suficiente. Lo más importante es priorizar la constancia antes que la intensidad o duración. Aunque con un origen satírico, la cita romana “mens sana in corpore sano” nos puede servir de mantra: un cuerpo equilibrado en una mente equilibrada.