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Alimentación saludable

Que su aspecto no te engañe: ¡cárgate de energía con lichis!

Visto por fuera el lichi quizá no invite mucho a comerlo, pero una vez abierta la cascara rojiza que lo recubre aparece una jugosa y apetitosa pulpa blanca con un característico sabor ‘acidulce’ que no te dejará indiferente: ¡hay que probarlo para descubrir si amarás este fruto!

Aún estamos en temporada de lichis (de noviembre a febrero) así que tienes la oportunidad de probarlos frescos; sin duda la mejor manera de aprovechar todo su sabor y sus muchas propiedades beneficiosas. No obstante, también puedes encontrar lichis durante todo el año en conserva o secos (en almíbar o al estilo de las pasas).

Como hemos señalado, la carne del lichi (también escrito litchi, lychee o leechee)es muy jugosa (atención al morderla porque dentro tiene una semilla dura que no es comestibleJ) y despliega una fragancia muy específica, con un sabor similar al de unas uvas pero con un ligero toque ácido.

Beneficios del lichi

En cuanto a las propiedades, esta fruta tropical constituye una excelente fuente de energía baja en calorías: 100 g. de lichi aportan tan solo 67 kcal.; además de carbohidratos (16,5 g.)y magnesio (8 mg.), perfecto para cargarnos de vitalidad. No obstante, hay que tener cuidado con la fructosa (14,5 g.) y es mejor consumirlos con moderación.

También es un buen recurso para llenarse de proteínas, vitaminas B1 (tiamina), B2, B3 y C (con un aporte muy similar a los cítricos), calcio (ideal para los que sufren descalcificación), potasio (que ayuda a controlar el ritmo cardiaco y la presión sanguínea) o fósforo.

Además, el lichi es rico en fibra (1,3 g.), lo que ayuda a mantener la regularidad y controlar el peso, y tiene a su vez un gran poder diurético, que resulta muy útil para eliminar el exceso de líquidos del organismo.

Y que “lichis” hago con ellos

En la cocina los lichis tienen muchos usos y pueden servir para dar un toque original a tus platos, ya sea como ingrediente o simplemente como elemento decorativo, por su particular y vistosa forma.

Se pueden utilizar frescos o secos, y van muy bien en ensaladas, macedonias o zumos, incluso en gazpachos. También son habituales en postres (es un fijo en la carta de los restaurantes chinos) y cada vez se usan más como ingrediente en repostería: cremas, helados, panacottas, espumas, mermeladas, etc.

Os proponemos una receta sencilla para empezar: gelatina de lichis.

Ingredientes para 4 personas:

  • 2 cucharas soperas de agar-agar.
  • 1 taza de lichis limpios.
  • 1 taza de kiwi troceado.
  • 1 pizca de sal.
  • 1 ralladura de naranja o limón.
  • 2 tazas de agua o zumo natural de frutas al gusto.

Macerar la fruta con sal durante 40 minutos. Calentar el zumo o agua hasta que comience a hervir y añadirlos demás ingredientes. Hervir de 7 a 10 minutos.

Colocar en moldes y dejar enfriar hasta que se solidifique la mezcla. Servir con la ralladura de limón o naranja. También se puede añadir canela, frutas cortadas u hojas de hierbas aromáticas.

No dudes en pasarte por la frutería de BM Supermercados para preguntar por este fruto. ¡Atrévete a probarlo!

Sabías que…

  • El cultivo del lichi comenzó en el sur de China hacia el año 2.000 a.C.
  • Crece en árboles que pueden alcanzar los doce metros de altura.
  • China, India y Australia son los principales países productores de lichis.
  • El aporte de vitamina C de los lichis es tan alto como el de los cítricos: hasta un 120% de la cantidad diaria recomendada (facilita la absorción de hierro y frena resfriados).
  • Para conservarlos hay que meterlos en la nevera (a unos 4ºC). Así duran unas dos semanas. Si se congelan pueden preservarse durante un año.
  • Si la piel o cascara esta firme o dura, el lichi está fresco.