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Gambas vs langostinos: cara a cara definitivo para diferenciarlos

Muchas veces utilizamos la misma denominación para referirnos a ambos crustáceos, puesto que comparten características en lo que a forma se refiere y a simple vista podría ser fácil confundirlos, y es que, los dos tienen diez patas y un cuerpo alargado. Sin embargo, no son iguales. Existen numerosas especies, hecho que añade dificultad a la hora de diferenciarlos.

Estas son las diferencias más  destacables entre gambas y langostinos:

  • El tamaño. Quizás sea la característica más importante para distinguir unos de otros. Así, las gambas son más pequeñas que los langostinos, siendo su tamaño de unos diez centímetros frente a los veinte que puede alcanzar el langostino.
  • El color. El color de las gambas crudas es rosa anaranjado, mientras que los langostinos crudos tienen un tono más pálido, tirando a gris, que puede presentar vetas de color parduzco.
  • La forma del cuerpo. La gamba por norma general tiene el cuerpo más rizado que el langostino, que lo tiene más recto.
  • Textura de la carne. La gamba es mucho más jugosa que el langostino. Esta característica hace que sea un alimento muy apreciado en la cocina.
  • Precio. El precio de las gambas suele ser generalmente superior al de los langostinos.

En cuanto a sus propiedades nutricionales, apenas existen diferencias entre ellos. La Asociación Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicó hace algunos años la recomendación de no comer las partes oscuras de los crustáceos, normalmente la cabeza, por la acumulación de cadmio, un metal pesado que se encuentra en el ambiente proveniente de rocas, volcanes, emisiones industriales etc. La acumulación de este metal, como ocurre con el mercurio, es perjudicial para la salud. No obstante, un consumo moderado de las colas no supone un riesgo y aporta propiedades beneficiosas.

Gambas y langostinos: todo lo bueno que esconden

  • Proteínas: proporcionan energía y además no contienen carbohidratos. Las proteínas son un macronutriente con funciones esenciales en nuestro organismo, como la contracción muscular, el mantenimiento del pH, el transporte de oxígeno por la sangre etc.
  • Omega 3: tanto gambas como langostinos han sido señalados por su alta concentración de colesterol. Sin embargo, también aportan una considerable cantidad de ácidos grasos omega-3, que cumplen una función cardioprotectora al aumentan el colesterol HDL (colesterol bueno) y disminuyen los triglicéridos.
  • Antioxidante: contienen astaxantina, un antioxidantepresente en las algas que consumen estos crustáceos. También tienen selenio, un mineral con gran poder antioxidante. Ambos ayudan a mitigar los efectos perjudiciales de los radicales libres.
  • Yodo: una ración de gambas o langostinos aporta más de la mitad de la recomendación diaria de este mineral. El yodo participa en la producción de hormonas tiroideas, y estas a su vez controlan el metabolismo, participando en el desarrollo del cerebro, los huesos y del feto en mujeres embarazadas.
  • Más minerales: destaca la presencia de fósforo, zinc, calcio y magnesio. El fósforo y el calcio forman parte de los dientes y huesos, y además previenen la osteoporosis. El zinc, por su parte, ayuda en la cicatrización de heridas, y mantiene fuerte el sistema inmune junto con el magnesio, que además participa en el normal funcionamiento de músculos y nervios.
  Rocío Narbaiza: Farmacéutica & Nutricionista