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Peques

Deshidratación en bebés: ¡ojo a sus síntomas!

La deshidratación ocurre cuando la cantidad de líquido que sale del cuerpo es mayor que la que entra. En el caso de los peques, se produce con más frecuencia en los menores de 2 años, generalmente cuando no beben lo suficiente (pocas tomas,  biberones mal preparados, etc.) o por una gastroenteritis (diarrea o vómitos).

Ahora que estamos en verano y el calor aprieta, aumenta la humedad y nos desplazamos de viaje -muchas veces a lugares con un clima totalmente diferente al que estamos acostumbrados-, debemos tener especial cuidado y ofrecerles frecuentemente agua para evitar que se deshidraten.

Además, los peques son más susceptibles a deshidratarse porque son más pequeños y tienen menos reservas de líquidos. El ser humano se compone de aproximadamente 60% de agua (el 75% en el caso de los recién nacidos) y con la deshidratación se eliminan también electrolitos (sodio, potasio, cloro, calcio, etc.), esenciales para el funcionamiento del organismo, que se deben reponer.

Una pérdida de un 5% por ciento del líquido corporal se considera leve; hasta el 10%, moderada; y hasta el 15%, severa.

¿Cómo se manifiesta?

Conoce bien los síntomas comunes de deshidratación para que sepas identificarlos:

  • Somnolencia o irritabilidad.
  • Piel fría y sudorosa.
  • Debilidad.
  • Ausencia de lágrimas al llorar.
  • Fiebre.
  • Labios secos.
  • Boca y lengua secas.
  • Ojos o fontanela (zonas blandas de la cabeza del bebé) hundidos.
  • Escasa orina o ausencia de ella.
  • Orina amarillenta.
  • Deposiciones secas y duras.

 

 

Tratamiento de la deshidratación en bebés

Lo más importante: cómo hay que actuar ante una deshidratación. Si viene producida por vómitos o diarrea, lo más aconsejable es recurrir a soluciones de rehidratación oral: entre 5 y 10 ml por cada kg. de peso del niño y por cada deposición o vómito, según explican desde la Asociación Española de Pediatría (AEDP).

Si está provocada por un golpe de calor e ingesta de pocos líquidos, lo mejor es ofrecer agua, siempre que tenga más de seis meses. En el caso de los lactantes, además de ofrecer el pecho con más frecuencia, pueden tomar una solución rehidratante entre tomas; a su vez, a los que toman biberón conviene darles el suero antes de la toma.

¡Agua va! (y también frutas y verduras)

El agua es la mejor opción para hidratar a los peques. Le siguen las frutas y verduras -cuando puedan tomarlas- que también tienen un alto porcentaje de líquido, además de minerales y vitaminas que repondrán los perdidos con la sudoración. La cantidad de agua que debe tomar un niño varía según su edad:

  • Hasta 6 meses: unos 800 ml./día (a partir de leche materna  o fórmula).
  • De 7 a 12 meses: entre 800 ml. y 1 litro./día (leche materna y bebidas complementarias).
  • De 1 a 2 años: 1.2 litros./día
  • De 2 a 3 años: 1.3 litros./día