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Alimentación

Controlar los excesos navideños

Empezamos con las cenas de empresa, seguimos con Noche Buena, Navidad, Noche Vieja y Año Nuevo, y no terminamos hasta el 6 de enero con el rosco de Reyes. Son fechas en las que, inevitablemente, hacemos algún que otro exceso gastronómico. Nos reencontramos con amigos o familiares que viven fuera y vuelven a casa por Navidad, y casi siempre esos reencuentros son sobre la mesa.

Estos excesos navideños pueden traer como consecuencias malestares de estomago, empachos y otras dolencias digestivas, además de que la báscula seguro que lo nota. Pues bien, no tenemos que renunciar a estas comidas sociales, ni a que el paladar disfrute de los apetitosos manjares que en ellas servimos. Solo se trata de hacerlo con medida. Aquí os damos unos pequeños consejos que nos permitirán sentirnos mejor con nosotros mismos durante estas fiestas. No estaremos tan llenos y disfrutaremos más.

Prepararse antes y compensar después

Estos días ingerimos más cantidad de lo normal, la mesa se llena de dulces que tampoco comemos habitualmente y además solemos acompañarlos con cava, cócteles y otras bebidas calóricas que generalmente llevan alcohol.

Por eso conviene estar preparado antes. No se trata de comer menos durante los días previos, sino todo lo contrario. No debemos saltarnos ninguna toma porque llegaremos con más hambre. El día de Noche Buena, desayuna, almuerza, come y hasta merienda. Llegarás más saciado a la mesa y comerás menos.

Además es recomendable beber mucha agua durante el día para estar bien hidratados, y no dejes de hacer ejercicio, caminar una hora al día te ayudará a mejorar la digestión.

Para los días siguientes a una comida copiosa elige menús depurativos: desayuna infusiones, prepara caldos de verduras, y toma fruta entre horas.

Comer con moderación y con cabeza

Debemos quitarnos la idea de “ya me pondré a dieta después”. Esto no funciona, la dieta puede ayudarte a bajar kilos, pero los excesos de estos días dañan al estomago y es lo que debemos evitar. Por eso lo que hay que hacer es comer con  moderación y utilizando la cabeza.

Estos días tendremos muchos entrantes en la mesa y queremos probarlos todos. Puedes hacerlo, pero en pequeñas cantidades y es recomendable no repetir nunca de plato.

Si eres anfitrión y tú pones la mesa, evita los entrantes más calóricos y grasos. Acompaña la mesa con verduras, algo de escarola o endibia, e incluso con unas brochetas de fruta. Lucirá más la mesa y ayudará a saciarnos.

Retira el picoteo

Hemos terminado de comer, y cuando estamos con el café de sobremesa los dulces siguen en la mesa llamando nuestra atención. Estamos llenos pero comemos con los ojos. Retira los mazapanes, los polvorones y el turrón de la mesa. Evitarás la tentación del picoteo.

Qué hacer con las sobras

Al preparar la comida estos días nos regimos por el “mejor que sobre que no que falte”, y el problema es que luego vivimos toda una semana de las sobras, por lo cual seguimos ingiriendo productos de los que no debemos abusar. Lo mejor es repartir los alimentos que no se han consumido con la familia o sino congelarlos. ¿No es fantástico volver a comer esos platos tan suculentos una vez pasadas las Navidades?

Ya ves que disfrutar de estos días y tener una buena digestión es compatible. ¡Felices fiestas!