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Alimentación saludable

Alimentación “antiinflamatoria” para preparar el verano

Cuando llega el calor, el cuerpo suele pedir justo lo contrario que en invierno: comidas más frescas, digestiones ligeras y esa sensación de no acabar el día con pesadez o hinchazón. Es ahí donde aparece un término cada vez más repetido: alimentación antiinflamatoria.

Pero, ¿qué significa? ¿Existe realmente una dieta “antiinflamatoria”? La respuesta corta es sí… y no. Sí existe una relación entre alimentación, metabolismo y bienestar digestivo, aunque no hablamos de dietas milagro ni de alimentos mágicos. La idea es más sencilla.

Qué es "antiinflamatorio"

La inflamación es una respuesta natural del organismo ante una lesión o una infección. El problema aparece cuando ciertos hábitos mantenidos en el tiempo —como el exceso de ultraprocesados, el sedentarismo o una dieta pobre en vegetales— favorecen procesos inflamatorios de bajo grado.

La alimentación puede influir, para bien o para mal, en ese estado inflamatorio. No existe una dieta “antiinflamatoria” oficial como tal, pero sí patrones alimentarios asociados a mejores marcadores metabólicos, como la dieta mediterránea (que puede reducir un 30% el riesgo de complicación cardiovascular y los marcadores de inflamación).

Qué alimentos suelen sentar mejor con el calor

En verano, las comidas muy grasas o copiosas se hacen más pesadas. Por eso suele funcionar mejor apostar por alimentos ricos en agua, fibra y nutrientes:

  • Frutas ricas en agua, como sandía, melón o fresas.
  • Verduras frescas, especialmente de temporada.
  • Pescado azul (sardina, caballa, salmón…). Consumir 2-3 raciones semanales de unos 150 g cubre buena parte de los 3 g/día de omega-3 que los estudios clínicos asocian con una reducción de marcadores inflamatorios.
  • Yogur y fermentados: consumir alimentos fermentados a diario aumenta la diversidad microbiana y reduce hasta 19 marcadores inflamatorios sistémicos, según este estudio.
  • Legumbres en versiones ligeras, como ensaladas o hummus
  • Cereales integrales en raciones moderadas

Los alimentos ricos en fibra merece un papel especial: ayuda al tránsito intestinal, favorece la saciedad y también alimenta a la microbiota, lo que se relaciona cada vez más con una mejor salud digestiva y metabólica.

Los hábitos que suelen pasar factura en verano

Pero de poco sirve cuidar lo que comes si ciertos hábitos lo sabotean. Comer demasiado rápido, saltarse comidas y compensar después con grandes cantidades puede aumentar la sensación de hinchazón.


También influyen otros hábitos habituales en verano: refrescos azucarados, bebidas carbonatadas, picoteo constante, cenas tardías o exceso de alcohol. Todo ello puede alterar la digestión y hacer que nos sintamos más pesados.

En BM Supermercados apostamos siempre por frutas, verduras, pescado y productos frescos de calidad y cercanía para ayudarte a preparar el verano desde una alimentación más equilibrada, variada y realista.


¿Hay algún alimento o hábito que notes que te ayuda especialmente a sentirte más ligero en verano? Cuéntanoslo en Facebook, X, Instagram o TikTok.

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