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Peques

Aprendizaje con juegos

Para los peques no hay diferencia entre jugar y aprender. Los juegos son la forma que tienen de descubrir el mundo y poner a prueba sus propias habilidades. Jugar les ayuda a mejorar su motricidad y adquirir sus primeras nociones de los colores, el lenguaje, etc.

Hoy en día, el aprendizaje basado en juegos (game-based learning o GBL, en inglés) y la gamificación o ludificación, son técnicas pedagógicas muy extendidas tanto dentro como fuera de las aulas. Estos recursos inciden en la motivación, las experiencias o la interactividad para fomentar un aprendizaje activo.

De este modo, los juegos son ejercicios importantes para promover el desarrollo cognitivo del bebé. Mover piezas, construir torres, gatear hasta un objeto o lanzar sus juguetes –y ver como los recogemos una y otra vez- son ‘experimentos’ con los que descubren su individualidad yla naturaleza del entorno,refuerzan su confianza o impulsan las interacciones sociales (pedir el objeto que acaba de lanzar, por ejemplo).

Además, cualquier momento es bueno para aprender: ¡un baño puede ser un aula estupenda! En este sentido, la alimentación también juega un papel importante. Sin ir más lejos, dejar que el bebé se lleve él mismo los alimentos a la boca tiene muchos beneficios para la psicomotricidad o la tomar de decisiones, entre otros aspectos.

Juegos para bebés

Además de integrarlos en las tareas cotidianas, debemos fomentar los momentos en los que los juegos -adaptados a las diferentes etapas de crecimiento- sean los protagonistas. Estos son algunos juegos o juguetes para bebés de 6 a 24 meses:

  • Cesto de los tesoros: Es un juego de exploración que consiste en preparar un cesto con objetos cotidianos de diferentes texturas y formas: cacitos metálicos, cucharones o cuencos de madera, telas, etc. Deben ser del tamaño apropiado para que no les quepan en la boca o puedan hacerse daño.
  • Construcciones: apilables o encajables de madera, plástico o tela y rompecabezas sencillos (unas cuatro piezas) con dibujos llamativos. Es una etapa de “destruir y construir” con sus manos y observar los resultados.
  • Instrumentos musicales: Una pequeña batería o un xilófono para bebés son buenas herramientas para desarrollar el sentido causa-efecto: “si golpeo las diferentes piezas de colores y tamaños suena distinto”.
  • Materiales: como la plastilina, la arena, la pintura de dedos, las ceras, etc. les ayudan a desarrollar su motricidad (¡siempre bajo supervisión!).
  • Correpasillos o andadores: son elementos útiles para coger confianza en sus primeros pasos y exploraciones del entorno.

El papel de los padres en los juegos

  • Anima: no esperes a que inicien un juego, platéales nuevos retos y objetivos.
  • Participa (lo justo): juega con tu bebé, pero no lo hagas en su lugar… ¡Deja que aprenda a hacerlo solo!
  • Habla. Describe los objetos y las acciones, pero nada de “lenguaje de bebés” (pronuncia bien y con claridad).
  • Explica. Ayúdale a entender la relación causa-efecto: “¡Uy, al empujar se ha caído la torre!”
  • Celebra: cada avance merece una felicitación, así le trasmites seguridad y estimulas su progreso.
  • Sé paciente: Los bebés aprenden a base de repetir la tarea hasta la saciedad, hasta que asimilan la tarea o les llama la atención otra cosa.
  • ¡Diviértete! Aunque hay que intentar fomentar una reflexión sobre los aprendizajes creados con el juego, el principal objetivo es divertirse.